La noche era bastante fresquita. Como tengo la experiencia de que en otras nocturnas luego no hay tiempo o ganas para calentar decidí, en lugar de ir en autobús con las mujeres desde la Plaza de Toros hasta la Fuente de las Batallas, hacerlo corriendo.
En los prolegómenos, cachondeo total por las múltiples fotos que recibió el grupo "O'bam@ a ganar". Alguien me pregunta por qué no me he disfrazado yo también. ¡Bastante negro estoy por no haber entrenado nada en tres meses!
Saludo a Javi y Antonio de Las Verdes que, acompañados de sus parejas, van a tomar parte en esta carrera pero "a ritmo suave". Antonio me anima a acudir a la cita del día siguiente para intentar hacer "la toma del Castillo de Moclín". También tengo la satisfacción de encontrar a Alejandro (Aleandro) que a estas horas estará luchando contra el crono en la Media de Los Palacios-Sevilla al cual le deseo todo lo mejor.
La salida se da media hora después de lo previsto, a las 21:30, lo cual supone un enfriamiento para más de uno. Además hay una gran acumulación de corredores por el embudo que se forma a 50 metros de la salida por el Belén que se halla en la zona central de la avenida.
Llevo claro el objetivo de no lesionar mi rodilla y parto con cierto miedo. Pero de tener la intención de ir en plan conservador a llevarlo a cabo puede haber cierta diferencia. Adelanto a bastantes corredores yendo a ritmo suave. En la curva que nos hace ascender por Reyes Católicos me da un subidón de adrenalina y empiezo a acelerar el ritmo. El pulsómetro lo llevo mal ajustado (¡tantos días sin entrenar...!) y desde ese momento hasta el final es un toma y daca subiendo el mismo a mi pecho para que me marque las pulsaciones.
Avanzamos por la Gran Vía. El público jalea a estos locos y locas que hoy han tomado el centro de la ciudad de forma pacíficamente veloz. Una gozada para los runners el saltar semáforos en rojo sin posible penalización, viendo a diestra y siniestra tanto monumento (de los de piedra). Mi respiración es muy entrecortada por la falta de entrenamiento. El corazón va muy forzado, llegando las pulsaciones hasta 190.
La bajada por San Juan de Dios la hago a bastante velocidad pues adelanto en lugar de ser adelantado como me suele ocurrir normalmente cuando la pendiente se torna descendente. En la Plaza de Gran Capitán giramos a la izquierda y el terreno vuelve a picar hacia arriba hasta llegar a la Plaza de la Trinidad. Ya nos va quedando menos pero se sufre muchísimo. El cruce con Recogidas es un hormiguero de público que aplaude sin cesar. Adelanto a unas vacas en este momento (¿cómo pueden correr tanto?).
A la llegada al Paseo de la Bomba el esfuerzo se nota bastante. Una voz desde atrás me grita: ¡¡¡Gregorio, esa rodilla!!! Seguro que es Javi o quizás Antonio (los conservadores). Sé que no me van a adelantar y esperarán a que yo termine. Ese grito me da ciertas alas y fuerzo la máquina. Ya sólo nos quedan doscientos metros. Acelero aún más y termino a 202 pulsaciones. ¡¡Una barbaridad!!
Tiempo: 22'41'' (a 4'47''), lejísimos de aquellos 20'13'' del año pasado (aunque la organización me dé una media mucho más rápida, realmente ése fue el promedio pues son 4'9 km la distancia real).
Clasificado general: 131 de 430 inscritos. Veterano C: 12 de 35 inscritos.
Cabe hacer mención especial de Mari Carmen, mi mujer, junto a Ana, que llegaron a realizar todo el trazado corriendo salvo un pequeño tramo en que anduvieron unos metros. Toda una hazaña para quienes no han corrido en su vida más de 500 metros y sin entrenar previamente nada en absoluto. Y además, no llegaron últimas.
Consulta la clasificación.
El resto del recorrido lo hacemos Antonio y yo en coche. Vamos adelantando por orden inverso de llegada a Mario, Onio, José Antonio, Víctor y Javi. ¡Qué bestias!
Y para bestialidad, el acelerón que hace Javi al final, en una curva con rampa exageradísima. ¡Qué fuerza que tiene en sus piernas!
Visitamos el Cristo del Paño y hacemos las correspondientes fotos de esa jornada épica que han protagonizado estos "locos del correr".
Consulta la clasificación.
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Al día siguiente, a las 7'30 de la mañana estoy en pie, me dirijo a Pinos Puente y acudo a la cita de Las Verdes. Tienen planteada la locura de hacer 15'5 km que incluyen 4 últimos kilómetros de ascenso mortal. Tras la subida al Castillo de Moclín para dejar allí los coches que nos permitirán el retorno, volvemos hasta Pinos Puente. Comenzamos la salida suavemente pero Antonio está con unas ganas tremendas tras su operación, amén de la meteórica mejora que está efectuando Javi que le pisa los talones. Por no extenderme, decir que al acercarnos a Tiena nos adelanta Paco con su coche y nos da avituallamiento líquido el cual me viene como agua de mayo pues ya estaba en la reserva. En Tiena firmo mi retirada pues las pulsaciones iban a 192 e iba a sufrir muchísimo. Como nunca se escribió nada sobre un cobarde, es el cobarde quien tiene que escribir.El resto del recorrido lo hacemos Antonio y yo en coche. Vamos adelantando por orden inverso de llegada a Mario, Onio, José Antonio, Víctor y Javi. ¡Qué bestias!
Y para bestialidad, el acelerón que hace Javi al final, en una curva con rampa exageradísima. ¡Qué fuerza que tiene en sus piernas!
Visitamos el Cristo del Paño y hacemos las correspondientes fotos de esa jornada épica que han protagonizado estos "locos del correr".










