Tras el
impactante artículo del domingo pasado, no tuve más remedio que huir a tierras riojanas y navarras. Hoy el “poeta” llora lamentándose y reconociendo el “mea culpa”. Leer este poema sin haber hecho lo propio con el post anterior, carece de valor.
Retirado en mi destierro,
bebiendo para olvidar,
en una bodega me encierro.
¡Llena la copa, Pilar!
Otros vinos yo me pido,
sumido en mi vergüenza
y alejarlo en el olvido.
Volveré, ¡tened paciencia!
Piso tierras riojanas,
de uno a otro monasterio,
voy camino hacia Navarra.
De mi mal ya ni me acuerdo.
Es hora de confesar:
en el maletero del coche,
escondido va otro par.
¡No lo puedo remediar!
Gregorio Toribio, el Blogredor