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lunes, 12 de enero de 2009

TROPEZAR CON LA MISMA PIEDRA

(Imagen de "dns")

¡Vaya añito que llevamos de lluvias! Lo noto por arriba y por abajo. Lo de por arriba seguro que lo comprendéis pero por abajo... ¡La culpa la tiene la crisis! (Ya está éste desvariando como siempre...). Hace años ya tenía en mente que la crisis de la construcción llegaría tarde o temprano. (¡¡¡Ahora se las da de vidente!!!). Para quienes sois incrédulos, seguid leyendo un poco:

Cerca de mi casa, en la Avenida Joaquina Eguaras hay una acera por la que paso todos los días para acercarme a la panadería. Las losas están sujetas al suelo por una mínima cantidad de mezcla de cemento. Os imagináis que el bailar sobre las losas está asegurado. Cuando llueve, se nota que los constructores se embolsaron buena cantidad de dinero ahorrando sacos de cemento. Vas pasando por determinadas losas y el salpicón no hay quien lo evite. No ocurre en todas las losas pero sí en unas cuantas.

Cuando ha llovido salgo de casa muy concienciado a lo que me expongo, pero... Por la Ley Fundamental de Murphy, cuando visto de calle (sí, ¡a veces no llevo mallas ni chándal!) está asegurado el "meter la pata" más de cuatro veces por salida. Eso sí, en el caso de que vaya con zapatillas y mallas ya no me ocurre tal incidente.

¿Y vosotros/as? ¿Con qué tropezáis?

martes, 9 de diciembre de 2008

¡¡¡GALLETAS!!!


Tras la jornada troglodita mi mujer y sus amigas decidieron hacer galletas en una panadería de Esfiliana (yo creí que era en Alcudia). Me preguntó si quería galletas y le contesté que no hiciera para mí pues, ya se sabe, luego hay que comérselas. Entre la inactividad física por la rodilla y ahora tomando galletas con lo galgo que soy… vamos a recuperar todo el peso que me voy quitando de encima durante el año, en sólo dos semanas.

A las 5 horas de haberse marchado, me llama para que vaya a recogerla. Cuando llego me encuentro un cajón de galletas como para repartir al vecindario. Al garete se va a ir tanto sacrificio por mantener la línea.

Alguien me dice:

- ¿Te gustan las galletas?

- Sí, me encantan las galletas: tengo galletas en Granada, en Fiñana, en el mueble de la cocina, en un aparador del comedor, en los armarios del dormitorio, en la funda del ordenador, en las estanterías de la cochera, en la caja de herramientas, en el maletero del coche, debajo de las camas…

Estas galletas están deliciosas. Eso es lo malo. Cada vez que desayuno, meriendo o ceno, recuerdo tiempos mozos en los que veíamos a Epi, Blas, Coco y “EL MONSTRUO DE LAS GALLETAS”. Ahora entiendo por qué en más de un comentario, como el que me hizo Paco el jueves pasado, he leído:

¡Gregorio, eres un monstruo!

 
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