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martes, 9 de junio de 2009

QUIEN NO ARRIESGA…

(Imagen de "Santi Martin")

Reconozco que soy de esas personas un poco inseguras ante lo desconocido. Me cuesta lanzarme a nuevos retos, más que nada, por el temor al fracaso. Pero, ¿merece la pena perder las posibilidades que nos aportaría el maniobrar con un cierto riesgo? No me estoy refiriendo al tema económico de invertir en nuevas empresas o en decisiones de gran índole: hablo de detalles mínimamente cotidianos.

Cuando me enfrenté a mi primera carrera en competición, tras tres años de entrenamientos en solitario, fui con el miedo a llegar el último. ¿Por qué ese miedo? El último siempre tiene el mérito de haber estado durante más tiempo corriendo que los demás. Gracias a este “riesgo”, he conocido a bastante gente y ahora me encanta competir.

Abrí este blog con pocas convicciones de llegar a buen puerto. ¿Tendría algún interés para alguien el leer las chorradas que se me ocurren? Vuelta a arriesgar y, al menos, tengo la satisfacción de que también he conseguido hacer buenas relaciones con personas que no conocía y se van forjando amistades poco a poco.

Quizás el mayor riesgo tomado fueron los cuaversos de bitácora. Reconozco y reconoceré que la poesía no es un apartado en el que pueda llegar a destacar. Pero me voy dando cuenta de que la cita de los miércoles está alcanzando niveles en comentarios superando a otro tipo de artículos. Es un hecho bastante curioso, tratándose de un blog que encabeza con las palabras “deporte y humor”. Disfruto creando “poesía”, si es que podemos llamarlo así.

Si no hubiese arriesgado, seguramente me estaría perdiendo estos pequeños bocados diarios que nos animan la vida. No es cuestión de lanzarse de un avión sin paracaídas, pero pequeños riesgos pueden darnos grandes satisfacciones.

¿Vosotros corréis también pequeños riesgos?

jueves, 19 de febrero de 2009

HABLEMOS DEL COLESTEROL

(Imagen de "Anacros")

Por “fastidiar” un poco, cuando hablé de la reunión con manitas de cerdo y saladitos, la blogger Carla sugirió que hiciera un POST sobre el colesterol. Que luego no se queje si esto es una plasta.

¿Qué es el colesterol?

El colesterol es un lípido (grasa) esteroide, molécula de ciclopentanoperhidrofenantreno (o esterano) constituida por cuatro carbociclos condensados o fundidos, denominados A, B, C y D, que presentan varias sustituciones:

1. Dos radicales metilo en las posiciones C-10 y C-13
2. Una cadena alifática ramificada de 8 carbonos en la posición C-17.
3. Un grupo hidroxilo en la posición C-3.
4. Una insaturación entre los carbonos C-5 y C-6.

Bueno, bueno, si queréis más explicaciones a altos niveles, continuad en Wikipedia que no quiero seguir copiando.

* * * * * *

Pasemos a unas explicaciones más mundanas, que ya me estaba perdiendo más que un pingüino en la Maratón de Des Sables.

El colesterol es un lípido (o grasa) necesario para nuestro organismo ya que ayuda a la producción de hormonas, ácido biliar y vitamina D. En nuestro cuerpo, el colesterol viaja a través de la sangre, por el aparato circulatorio.

Cuando la concentración de colesterol en la sangre es muy alta, puede adherirse a las paredes interiores de las arterias, denominándose “placa” a esta concentración. Las placas estrechan las arterias y pueden incluso obstruirlas, con el consecuente peligro que conlleva para nuestra salud por su alta relación con enfermedades cardiovasculares.

El colesterol lo encontramos en huevos, productos lácteos, carne de vacuno y de aves. En el huevo, el colesterol se concentra en la yema mientras que en las carnes animales su mayor presencia la hallamos en las vísceras (hígado, riñones, molleja y cerebro). El pescado contiene menos colesterol que otras carnes aunque algunos mariscos son bastante ricos en esta grasa. Ciertos alimentos, como el hígado, no son ricos en grasa pero sí en colesterol.

Hay tres motivos fundamentales que aumentan las probabilidades de tener colesterol alto:

- Por antecedentes familiares (motivos genéticos)
- Sobrepeso
- Consumo de alimentos con alto contenido en grasa

La detección del nivel de colesterol se efectúa con un simple análisis de sangre. Quienes practicamos atletismo de fondo, ciclismo o deportes de alta intensidad deberíamos, incluso más que el resto, hacernos al menos un análisis anual. Como siempre os recomiendo, haced lo que yo diga y no lo que yo haga.

En mi caso particular por extraño que parezca, tanto por mi alimentación como por mi práctica deportiva, tuve un nivel de 227 que en un mes reduje a 197.

Si se sobrepasan los niveles médicamente establecidos como de riesgo, se intentará reducirlos mediante varias vías:

- Práctica de ejercicio.

- Aumento del consumo de fruta y verdura (4 nueces diarias fue uno de los remedios).

- Evitar productos de alto contenido graso (sustituir la leche entera por desnatada, aumentar el consumo de pescado azul rico en “colesterol del bueno”, sustituir las mantequillas y grasas animales por aceite de oliva o girasol…). Aquellos alimentos que en su composición contienen grasas hidrogenadas son altamente peligrosos con respecto al tema que tratamos.

- Consumir productos alimenticios preparados específicamente para su reducción. No haré publicidad, porque no me pagan por ello, pero es fácil encontrarlos en grandes superficies con apelativos terminados en el sufijo –col.

- En caso de un nivel demasiado alto, tendremos que recurrir a medicación específica (estatinas).

Como este artículo no está realizado por un médico sino por un simple maestro que ha hecho sus investigaciones, si alguno de los lectores es médico o conoce a alguien, me encantaría que se hiciesen todas las objeciones posibles al contenido mostrado en pro de una buena calidad informativa.

Para una información más detallada, puedo remitiros al siguiente enlace: Colesterol.

¡¡¡Cuídense. Les va la vida en ello!!!
 
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