Reconozco que soy de esas personas un poco inseguras ante lo desconocido. Me cuesta lanzarme a nuevos retos, más que nada, por el temor al fracaso. Pero, ¿merece la pena perder las posibilidades que nos aportaría el maniobrar con un cierto riesgo? No me estoy refiriendo al tema económico de invertir en nuevas empresas o en decisiones de gran índole: hablo de detalles mínimamente cotidianos.
Cuando me enfrenté a mi primera carrera en competición, tras tres años de entrenamientos en solitario, fui con el miedo a llegar el último. ¿Por qué ese miedo? El último siempre tiene el mérito de haber estado durante más tiempo corriendo que los demás. Gracias a este “riesgo”, he conocido a bastante gente y ahora me encanta competir.
Abrí este blog con pocas convicciones de llegar a buen puerto. ¿Tendría algún interés para alguien el leer las chorradas que se me ocurren? Vuelta a arriesgar y, al menos, tengo la satisfacción de que también he conseguido hacer buenas relaciones con personas que no conocía y se van forjando amistades poco a poco.
Quizás el mayor riesgo tomado fueron los cuaversos de bitácora. Reconozco y reconoceré que la poesía no es un apartado en el que pueda llegar a destacar. Pero me voy dando cuenta de que la cita de los miércoles está alcanzando niveles en comentarios superando a otro tipo de artículos. Es un hecho bastante curioso, tratándose de un blog que encabeza con las palabras “deporte y humor”. Disfruto creando “poesía”, si es que podemos llamarlo así.
Si no hubiese arriesgado, seguramente me estaría perdiendo estos pequeños bocados diarios que nos animan la vida. No es cuestión de lanzarse de un avión sin paracaídas, pero pequeños riesgos pueden darnos grandes satisfacciones.
¿Vosotros corréis también pequeños riesgos?
Cuando me enfrenté a mi primera carrera en competición, tras tres años de entrenamientos en solitario, fui con el miedo a llegar el último. ¿Por qué ese miedo? El último siempre tiene el mérito de haber estado durante más tiempo corriendo que los demás. Gracias a este “riesgo”, he conocido a bastante gente y ahora me encanta competir.
Abrí este blog con pocas convicciones de llegar a buen puerto. ¿Tendría algún interés para alguien el leer las chorradas que se me ocurren? Vuelta a arriesgar y, al menos, tengo la satisfacción de que también he conseguido hacer buenas relaciones con personas que no conocía y se van forjando amistades poco a poco.
Quizás el mayor riesgo tomado fueron los cuaversos de bitácora. Reconozco y reconoceré que la poesía no es un apartado en el que pueda llegar a destacar. Pero me voy dando cuenta de que la cita de los miércoles está alcanzando niveles en comentarios superando a otro tipo de artículos. Es un hecho bastante curioso, tratándose de un blog que encabeza con las palabras “deporte y humor”. Disfruto creando “poesía”, si es que podemos llamarlo así.
Si no hubiese arriesgado, seguramente me estaría perdiendo estos pequeños bocados diarios que nos animan la vida. No es cuestión de lanzarse de un avión sin paracaídas, pero pequeños riesgos pueden darnos grandes satisfacciones.
¿Vosotros corréis también pequeños riesgos?








