La condición humana puede ser tan compleja que, aquello que nos resulta maravilloso en un primer momento, a la larga podemos odiarlo y abandonarlo. Algunos de mis lectores y lectoras me comentan, no sé con qué grado de sinceridad, que les gusta mi poesía. ¿Llegará ese momento en que puedan desencantarse? ¿A quién irá dirigido este poema? Invito a leerlo a ver cómo termina.
Si ya de mí te cansaste,
si ya casi no aguantas,
si ya al fin te hartaste,
si ya soy una carga.
Si ya nunca te mueves,
si ya estás inmóvil,
si ya por mí no mueres,
si ya no soy tu hobby.
Si ya yo te abandono,
si ya más no me quejo,
si ya no eres de oro,
si ya al fin te dejo.
Si ya estoy convencido,
si ya estás vieja y chocha,
si ya sientes hastío…
Silla, ¡me busco otra!
si ya casi no aguantas,
si ya al fin te hartaste,
si ya soy una carga.
Si ya nunca te mueves,
si ya estás inmóvil,
si ya por mí no mueres,
si ya no soy tu hobby.
Si ya yo te abandono,
si ya más no me quejo,
si ya no eres de oro,
si ya al fin te dejo.
Si ya estoy convencido,
si ya estás vieja y chocha,
si ya sientes hastío…
Silla, ¡me busco otra!
Gregorio Toribio, El Blogredor







