Mostrando entradas con la etiqueta prevención del Alzhéimer. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta prevención del Alzhéimer. Mostrar todas las entradas

lunes, 2 de marzo de 2009

DISPERSIÓN

(Imagen de "javiy")

Conozco a una mujer que me encuentro de vez en cuando y “hablo” un poco con ella. Cuando le dejas la palabra, o la toma aunque no le toque hablar, ¡prepárate que vienen curvas! Te puede comenzar hablando del frío que hace y desembocar en lo mal que lo pasan las cebras en la sabana, sin haber obviado lo fatal que le sienta el chaquetón a la mujer del dueño de la tintorería y el tiempo que los garbanzos llevan cociéndose en casa a fuego lento. Yo lo denomino dispersión oral.

Todos tenemos en mayor o menor medida dicha dispersión oral. Pero la dispersión que yo acuso a escala exorbitante es de tipo mental. Puedo estar realizando un entrenamiento o participando en una carrera mientras pienso en cómo trabajar con mi alumnado, qué comer mañana, alguna tontería para el blog, actividad de ocio para el fin de semana…

No digamos ya, si me meto en Internet. Sin exagerar, puedo llegar a tener abiertas 6 ventanas del navegador con sus 8 pestañas correspondientes de cada una, amén del procesador de textos y la hoja de cálculo.

Hace poco, en la red social Facebook coincidí y estuve chateando con María y me preguntaba cómo podía llevar tanta actividad hacia delante. Mi respuesta fue obvia: DISPERSIÓN mental, buen entrenamiento para prevenir el Alzhéimer. Hay quien aplica la filosofía de: “más vale poco y bueno que mucho y malo”. Yo prefiero aplicar: “como no hay bueno, por lo menos que sea mucho”. Es lo que el amigo Jesús Lens nos describió en un artículo interesantísimo titulado PROCASTINACIÓN.

¿Me habéis leído concienzudamente o estabais, mientras, procastinando?
 
Share
ShareSidebar