(Imagen de "infelix")
Hace poco, en una reunión familiar, nos contaban mis dos cuñadas una casualidad acaecida durante las últimas vacaciones.
- ¡Cuñado! Fíjate qué curioso, que estábamos a más de 800 kilómetros, ella en Santander y yo en Granada y nos compramos el mismo modelo de zapato –decía una.
- ¡Será por cuestión de genes! –apuntalo yo, pues mis cuñadas son primas.
- Si es que tenemos los mismos gustos. A las dos nos gusta el negro –añade mi otra cuñada.
Y, de pronto, alguien con sonrisa maliciosa añadió:
- ¿El mismo negro?
¿Quién sería...?







