Durante la época de trabajo sufrimos las colas del supermercado, colas en el cine, colas para recoger el dorsal en las carreras, colas para entrar en meta y si quieres llevarte de recuerdo de la carrera una camiseta, pues ponte en la cola, que está sola.
Llega el verano y todo cambia. ¡¡Ya no son colas, sino COLONES!!
Como aperitivo, con tu utilitario, disfrutas de la primera COLA en la carretera que te lleva a tu destino. COLA en la panadería, COLA en la frutería y COLA en la pescadería. Tu hijo pide de beber coca-COLA y tu hija se hace en el pelo una COLA.
COLA en la churrería, COLA en la papelería, COLA en el restaurante y COLA en los columpios del parque. ¡¡¡Mira qué COLA más larga tiene el perro de Marga!!!
A los terríCOLAS nos encantan las COLAS. Si veraneas en PeñísCOLA y quieres ver las murallas, te pones en COLA, o… ¡Mejor que te vayas!
Si a la playa llegas tarde, la sombrilla a la COLA y ni en fotografía verás las caraCOLAs.
Dice un pequeño querubín, imitando a algún monarca… ¿Por qué no te “COLAS”?
La palabra COLA, ¡se las trae! Si hacéis una “permutación” de sus letras (por aquello de las Matemáticas), podéis obtener palabras para una frase que viene a cuento: En verano hace “musha CALÓ” y la gente se vuelve LOCA haciendo la COLA.
Menos mal que las vacaciones son para desconectar. ¡¡¡TODO EL AÑO EN LA ESCOLA….!!!
Esto viene a COLAción en solidaridad con aquellos que disfrutan este mes de su trabajo, COLAboran haciendo comentarios en mi blog y que no sufren las COLAS.






