
Aunque critiqué “la caja tonta” con el artículo ¡¡¡QUÉ NARICES!!!, no todo el mundo tiene por qué pensar lo mismo, evidentemente, ya que hay gustos como ollas. En la zona donde vivimos durante los días de semana la señal de TV no se recibía, hace años, con buena calidad. De ahí que fuese necesario poner unos amplificadores de señal a las antenas.
Actualmente, gracias a los repetidores, la calidad es bastante buena e, incluso, podemos ver la mayoría de los canales de la TDT con gran nitidez.
No niego que televisión veo, aunque procuro seleccionar un poco los contenidos que “me trago” a diario. Pero los hay realmente forofos de este medio. Y para no perderse nada, una buena cobertura antenística y “a disfrutar de la tele”.
¡No! ¡No he robado la foto ni la he enlazado de nadie! Esa foto es fruto de mi Nikon (la que se salvó del remojón) y es una de mis visiones divertidas cuando voy a correr por estos lares. Os aseguro que todas esas antenas pertenecen a una vivienda unifamiliar.
A los que seáis teleadictos, ya podéis dejar de mirar la foto…
¡QUE OS COME LA ENVIDIA!
Y, como dice el titular que dos es mejor que una, ésta es la segunda entrada del blog en el día de hoy. Os va a salir mi blog por las orejas.






