Cuánto sabían los romanos a pesar de no tener Internet en aquellas épocas. Para tener la mente sana, nada mejor que empezar por mantener el cuerpo sano.
Más de 2000 años después descubrimos que nuestro ejercicio físico diario facilita un buen estado de salud mental evitando, en más de alguna ocasión, caer en depresiones.
Ir al gimnasio, correr, montar en bicicleta o una simple caminata, son actividades que relajan la mente y nos hacen olvidar esos pequeños problemas cotidianos que, acumulados en pequeñas dosis, pueden ser el origen de estados anímicos desfavorables.
No soy muy competitivo en lo que al atletismo se refiere. Me produce bastante estrés el ir a una carrera, aunque al final lo pasas bastante bien y generas nuevas relaciones con gente que comparte una afición contigo.
La mayoría de los sábados sí que tengo una cita para una competición mental. Ahí sí que hay un pique bastante sano y divertido. Junto a mi mujer y otra pareja nos reunimos a jugar al Scrabble, el juego de las Palabras Cruzadas. Sobre un tablero hay que ir formando palabras con las letras que, por sorteo, te han tocado. Cada letra tiene un valor y algunas casillas del tablero pueden doblar o triplicar el valor de las letras colocadas o las palabras formadas.
En este juego no sólo es importante la capacidad de combinatoria sino el conocer un amplio vocabulario, además de aplicar determinadas estrategias. Como hay bastante rivalidad tenemos que usar como árbitro el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española.
Partidita, cena y algún par de partiditas más. El ganador no paga y los otros tres echan dinero a un fondo que luego empleamos para sufragar parte de los gastos del viaje de Semana Santa.
Todo un complemento para hacer caso a esos romanos que ya sabían lo que decían.
Más de 2000 años después descubrimos que nuestro ejercicio físico diario facilita un buen estado de salud mental evitando, en más de alguna ocasión, caer en depresiones.
Ir al gimnasio, correr, montar en bicicleta o una simple caminata, son actividades que relajan la mente y nos hacen olvidar esos pequeños problemas cotidianos que, acumulados en pequeñas dosis, pueden ser el origen de estados anímicos desfavorables.
No soy muy competitivo en lo que al atletismo se refiere. Me produce bastante estrés el ir a una carrera, aunque al final lo pasas bastante bien y generas nuevas relaciones con gente que comparte una afición contigo.
La mayoría de los sábados sí que tengo una cita para una competición mental. Ahí sí que hay un pique bastante sano y divertido. Junto a mi mujer y otra pareja nos reunimos a jugar al Scrabble, el juego de las Palabras Cruzadas. Sobre un tablero hay que ir formando palabras con las letras que, por sorteo, te han tocado. Cada letra tiene un valor y algunas casillas del tablero pueden doblar o triplicar el valor de las letras colocadas o las palabras formadas.
En este juego no sólo es importante la capacidad de combinatoria sino el conocer un amplio vocabulario, además de aplicar determinadas estrategias. Como hay bastante rivalidad tenemos que usar como árbitro el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española.
Partidita, cena y algún par de partiditas más. El ganador no paga y los otros tres echan dinero a un fondo que luego empleamos para sufragar parte de los gastos del viaje de Semana Santa.
Todo un complemento para hacer caso a esos romanos que ya sabían lo que decían.






