Mostrando entradas con la etiqueta tabaco. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta tabaco. Mostrar todas las entradas

sábado, 31 de octubre de 2009

FRASES NO CÉLEBRES (XXXV)



1) Hay corazones que laten, pero que están muertos. Un buen corazón, nunca para de latir. (Alfa79)

2) Dejemos que la amistad siga sumando para que su producto pueda ser el resultado de la suma de los sumandos. (María)

viernes, 19 de junio de 2009

GUARROS

Imagen típica de paisaje urbano

En las carreras superiores a los 6 ó 7 kilómetros, normalmente, hay puestos de avituallamiento líquido cada 5 km. Salvo en casos de extremo calor, lo normal es que bebamos un trago de agua y soltemos la botella en las cercanías del puesto. Los voluntarios y voluntarias las recogerán posteriormente. He visto en más de una ocasión algún corredor que mantiene la botella en sus manos más allá de 200 metros y esperarse a encontrar una papelera o contenedor donde depositarla, gesto muy difícil de realizar y por tanto muy loable. De quien vi este detalle por primera vez fue al amigo Pedro García Carrasco en el avituallamiento de Purullena en la Media Maratón de Guadix.

Como comenta en este propio post Pedro Gª Carrasco, la única carrera en la que no ha visto ni una sola botella en el suelo ha sido en el I Trail Cabo de Gata y ya que quiere proclamarlo a los cuatro vientos, contribuyo añadiendo el detalle a este artículo.

La nueva especie de insectos, una plaga difícil de erradicar.

Se nota que el individuo que tuvo el detalle que muestra la fotografía no es uno de esos corredores que menciono anteriormente. ¿Tanto trabajo cuesta echar las colillas de los cigarrillos en una papelera? No es la primera vez que observamos este detalle en zonas de aparcamiento o en plena calle.

Un poquito de educación, por favor.

sábado, 9 de mayo de 2009

FRASES NO CÉLEBRES (XIX)




PD: A algunos hasta les puede producir SANGRE. Hablando de sangre, hoy es San Gregorio. Si no contesto, os podéis imaginar por qué. Cumpliré en cuanto me sea posible.

viernes, 17 de abril de 2009

ARRUGAS


Este artículo lo tenía programado para la semana que estuve liado con el tema de la vejez pero no pude publicarlo porque la crónica de la carrera de Albolote ocupó su lugar. Vamos a ello, pues:

En el mismo momento que nací comencé a ir envejeciendo. Es un hecho que asumo con total normalidad y que no me provoca ningún tipo de trauma. Últimamente, esos signos de maduración corporal se van manifestando con mayor evidencia.

Algunas me dicen que tengo una gran cantidad de arrugas. Yo no me arrugo, en absoluto, y contesto que no son arrugas sino “pliegues cutáneos”.

La pregunta del millón es: ¿correr acelera o disminuye el proceso de envejecimiento? Por un lado, el correr te obliga un poco a llevar una vida más sana, una dieta equilibrada, evitar al máximo productos nocivos como el alcohol, el tabaco… Pero, por otro, se incrementa la exposición al sol, que seguro nos deshidrata bastante y contribuye a la aparición de las temidas, por algunos y algunas, arrugas.

Algunos laboratorios hacen grandes inversiones para investigar y producir cremas antiarrugas.

Unas amigas de mi hija han ido más allá y han dado con la fórmula secreta: el tabaco. Ellas fuman y afirman que lo hacen porque el tabaco evita la aparición de arrugas. El razonamiento consiste en que si fumas, te mueres antes y por tanto no pueden aparecer arrugas. ¡¡Gran conclusión!!

Me recuerdan al que se hacía llamar científico que le cortaba una patita a una araña y le pedía: ¡salta! La araña saltaba. Le quitaba otra patita y volvía a pedirle: ¡salta! El invertebrado volvía a obedecer. Así sucesivamente hasta que se quedaba sin patas. ¡Salta! Y la araña ya no hacía caso. Conclusión: cuando le quitas todas las patas a una araña, ésta se vuelve sorda.

Nomino a este último para Premio Nobel de Biología y a aquéllas para el Premio Nobel de Medicina.

martes, 3 de marzo de 2009

ECHANDO HUMO

(Imagen de "cristinaqua")

¡A sus puestos, listos, ya!

Todo el mundo sale echando humo, a toda velocidad, afrontando la carrera que acaba de empezar.

Es simplemente una metáfora que se emplea en estos casos. Pero hoy os voy a hablar literalmente de ECHAR HUMO. Todavía no he visto a nadie fumando mientras participa en una carrera de fondo. TABACO y CORRER son dos actividades bastante incompatibles. Quienes hemos fumado o aún fumamos lo tenemos muy claro.

El tabaco contiene múltiples sustancias nocivas para la salud. Entre ellas se encuentra el alquitrán, el cual tapona el paso del oxígeno a través de los alvéolos pulmonares. Ello se traduce en una sensación de asfixia que se agudiza cuando nuestros movimientos pasan de ser un simple paseo, a ascender una cuesta andando o comenzar a correr.

Quienes entran por aquí, en su mayoría, son teóricamente no fumadores porque practican atletismo. Pero sí que hay quienes tienen ese mal hábito de fumar.

Yo fumaba más de un paquete y medio de tabaco hace 6 años. ¿Cómo pasé a convertirme, en la actualidad, en fumador social?

1º.- El abandonar el hábito de fumar sólo tendrá éxito por una sola causa: el propio convencimiento de que deseamos dejarlo. Si no lo tenemos claro, seguro que reduciremos el consumo temporalmente, pero volveremos a recaer incluso con más adicción.

2º.- Una vez convencido de que quería dejarlo me planteé el método.

a) En primer lugar hice una reflexión de cómo había llegado a tal estado: comenzando por un cigarrillo esporádico, uno diario, 3 diarios,… hasta llegar a esos 30 cotidianos.

b) Aunque sabía que existían diferentes medios para abandonar este hábito, utilicé uno PROPIO consistente en realizar un proceso inverso: ir reduciendo paulatinamente este consumo hasta prácticamente llegar a la absoluta abstinencia.

c) El primer día anoté cada uno de los cigarrillos fumados y la hora a la que los encendía. Fumé 18, reduciendo en 12 mi consumo habitual en un solo día.

d) El siguiente me planteé cuál de esos 18 podría eliminar, pasando a 17.

e) Comprobé que había períodos en los que estaba 2 horas seguidas sin fumar y otros en los que fumaba 3 cigarros en una hora. A partir de ahí decidí matemáticamente distribuir en períodos iguales la dosis de nicotina. ¿Cómo? Contabilizando las horas del día y dividiendo los minutos que iba a estar despierto entre los cigarros que me iba a fumar. Podía coincidir el fumar un cigarro antes de comer y el siguiente media hora después del café. De esta manera disociaba acciones muy relacionadas con el tabaco: la cerveza, el café, el hablar con los amigos…

f) Así fui haciendo sucesivamente: cada día un cigarro menos y el planning para el día siguiente para controlar a qué horas tenía que dar la dosis de nicotina para que el cuerpo se habituara a ir reduciendo el consumo poco a poco.

g) Procuré no sustituir el tabaco por otras sustancias como caramelos, chicles, etc para no dejar una adicción y comenzar con otra. De esta manera lo conseguí con facilidad y sin sentir el temido “mono” o síndrome de abstinencia.

h) De todas formas, cuando se abandona el consumo de tabaco, los sabores y olores los percibes con mayor intensidad y el apetito se despierta vorazmente. Pasé a engordar, en 6 meses, 6 kilos de más.

Actualmente peso 6 kilos menos que cuando fumaba. Es decir, peso 12 kilos menos del tope alcanzado tras disminuir el hábito del consumo de tabaco. Pero eso es una historia que dejo para otro día. Ahora, aunque no debería, sólo consumo esporádicamente alguno que otro.

Aunque el hábito lo tengo bastante controlado, tengo una cosa clarísima para estar alerta ante este gran enemigo:

FUI, SOY Y SERÉ FUMADOR DE POR VIDA


 
Share
ShareSidebar