(Imagen de "Luis Lastra Cid")
En nuestro diccionario hay palabras que son un tanto malsonantes aunque lo son simplemente por ser parónimas de otras (suenan de forma parecida). Una de estas palabras es “esputo” y un día se me vino a la cabeza que algún día tendría que hacer un post en el que la incluyese ya que al no ser un taco propiamente dicho, blogger no me borraría dicho artículo. Como ya se ha dado la circunstancia necesaria, allá vamos.
La ola de frío se dejó pasar por la península la semana pasada. Una noche, decidí salir a correr cubierto con un gorro con unas pintas de esas que podéis imaginar. Al finalizar el entrenamiento, las vías respiratorias estaban tan cargadas por la falta de práctica que, mientras estiraba, no tuve más remedio que lanzar algún que otro esputo acompañado de una tos que no había quién la detuviese.
Otro “pintas” que pasaba andando por allí, al verme con las manos apoyadas sobre un banco y la cabeza inclinada mirando al suelo, se aventuró a soltarme:
- Compae, ¡el tabaco!
Como el gorro me tapaba los oídos, no llegué a oír bien en primera instancia y pregunté:
- ¿Qué?
- ¿Tú fumas? –me lanzó, mientras seguía caminando.
- ¡Corro! –le contesté con un monosílabo pues mi cuerpo no estaba para grandes disertaciones.
Entonces, se detuvo y se volvió hacia mí, como con cara de demostrar bastante empatía, preguntándome de nuevo:
- ¿Porros?
- ¡No, no! ¡Que corro! –temiendo que viniese a venderme alguna sustancia tóxica.
- ¡Ah, vale!
Y continuó su marcha.
Menos mal que no le dije “Estoy lanzando esputos porque el correr después de comer japuta no me apoya nada”. ¿Os imagináis, con la sordera que tenía el tío, lo que habría tenido yo que correr de nuevo?








