
(Imagen de annais)
Os parecerá extraño, por mi carácter y por mi blog, que titule este artículo de esa manera. Pues, efectivamente, estoy “cableado” y cabreado. Cableado porque se me han cruzado los cables y cabreado por lo que os voy a contar.
Estoy harto de ver cómo bebés de menos de un año van, en brazos de su madre o padre, en el asiento del copiloto sin sujeción. Estoy cansado de ver niños de dos años en brazos de su padre agarrando el volante del coche. Estoy hastiado de ver niños de 5 años sin llevar el cinturón de seguridad. Estoy asustado de ver niños de diez años conduciendo un coche. Estoy aburrido de ver niños de doce años llevando el tractor. Estoy estupefacto de ver niños de catorce años en la moto sin casco y haciendo caballitos.
¿A qué viene todo esto? Hace poco ha muerto un muchacho de mi pueblo por un accidente con un quad tras una noche de juerga (este dato no lo confirmo pues la noticia me ha llegado de oídas). 22 años. ¿Cuál es el resumen de su historia? Yo creo que antes de echar los dientes ya tocaba los volantes. Todo el mundo reía sus gracias. Manejó motos, coches, tractores, montacargas, camiones… Era “la crónica de una muerte anunciada”.
He hablado con niños y niñas de menos de doce años. No especifico si son alumnos/as míos por no poner en compromiso a nadie. Les he preguntado si alguna vez han conducido un coche, tractor o moto y la respuesta no me ha sorprendido. Ni uno, ni dos, han sido los que me respondieron afirmativamente. Me faltan dedos para contarlos. Pues les he explicado el suceso y les he dicho que si sus padres son unos irresponsables, tengan paciencia que para todo hay un tiempo en la vida.
Queremos educar a los hijos/as y no nos damos cuenta de que hay que educar a los padres/madres. En algunos centros hay ESCUELAS DE PADRES Y MADRES en las que, en Talleres, se trabajan determinados aspectos educativos. La pena es que a dichos encuentros sólo acuden los que realmente están formados y casi ni lo necesitan.
A esos padres que dejan a sus churumbeles hacer la gracia de conducir un vehículo les recomiendo que, en su lugar, les compren unas zapatillas para que salgan a correr o una bicicleta. Además, les dirijo una frase que seguro que les suena:
PEQUEÑINES NO, GRACIAS. ¡¡¡DEBES DEJARLOS CRECER!!!
Estoy harto de ver cómo bebés de menos de un año van, en brazos de su madre o padre, en el asiento del copiloto sin sujeción. Estoy cansado de ver niños de dos años en brazos de su padre agarrando el volante del coche. Estoy hastiado de ver niños de 5 años sin llevar el cinturón de seguridad. Estoy asustado de ver niños de diez años conduciendo un coche. Estoy aburrido de ver niños de doce años llevando el tractor. Estoy estupefacto de ver niños de catorce años en la moto sin casco y haciendo caballitos.
¿A qué viene todo esto? Hace poco ha muerto un muchacho de mi pueblo por un accidente con un quad tras una noche de juerga (este dato no lo confirmo pues la noticia me ha llegado de oídas). 22 años. ¿Cuál es el resumen de su historia? Yo creo que antes de echar los dientes ya tocaba los volantes. Todo el mundo reía sus gracias. Manejó motos, coches, tractores, montacargas, camiones… Era “la crónica de una muerte anunciada”.
He hablado con niños y niñas de menos de doce años. No especifico si son alumnos/as míos por no poner en compromiso a nadie. Les he preguntado si alguna vez han conducido un coche, tractor o moto y la respuesta no me ha sorprendido. Ni uno, ni dos, han sido los que me respondieron afirmativamente. Me faltan dedos para contarlos. Pues les he explicado el suceso y les he dicho que si sus padres son unos irresponsables, tengan paciencia que para todo hay un tiempo en la vida.
Queremos educar a los hijos/as y no nos damos cuenta de que hay que educar a los padres/madres. En algunos centros hay ESCUELAS DE PADRES Y MADRES en las que, en Talleres, se trabajan determinados aspectos educativos. La pena es que a dichos encuentros sólo acuden los que realmente están formados y casi ni lo necesitan.
A esos padres que dejan a sus churumbeles hacer la gracia de conducir un vehículo les recomiendo que, en su lugar, les compren unas zapatillas para que salgan a correr o una bicicleta. Además, les dirijo una frase que seguro que les suena:
PEQUEÑINES NO, GRACIAS. ¡¡¡DEBES DEJARLOS CRECER!!!






