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martes, 10 de febrero de 2009

CRÓNICA DEL CROSS DE FIÑANA (EL MUNDO AL REVÉS)

(Junto a Carmen, responsable de actividades deportivas en Fiñana. Imagen cortesía de pacoxxi)

El domingo 8 tuvo lugar el Cross de Fiñana. El día amaneció soleado pero la noche anterior el termómetro había llegado a marcar 5 grados bajo cero. Antes de salir de mi casa recibí un SMS de Pedro García Carrasco, deseándome suerte en este evento, lo cual le agradezco muchísimo. Nos dirigimos a la zona donde se iba a celebrar el cross a las 10 de la mañana. Un viento fortísimo hacía que la sensación térmica engañase a nuestros cuerpos. Al menos, lo que tres días antes era un completo barrizal, ahora se había convertido en un terreno firme.

Mi amigo Francisco Fernández no se atrevió a llevar su galgo por el temor al frío que iba a pasar la pobre criatura. (Imagen cortesía de pacoxxi)

El circuito, de 1050 metros de longitud, era de forma ovalada con una gran subida de unos 450 metros y su consiguiente bajada muy empinada. El viento daba de costado y no debería tener, en principio, una notoria influencia sobre la prueba.

Se celebraron varias carreras agrupando diferentes categorías. A mí me tocó la última, con los juveniles, juniors, seniors y veteranos. En total éramos unos 24 aproximadamente.

Una cosa tenía muy clara: iba a sufrir mucho, dada mi bajísima forma física, y la posibilidad de terminar el último era bastante probable. Nuestra serie daría un total de 6 vueltas.

La pronunciada rampa se las traía, al menos, para la tortuga Gregorio

A las doce menos cuarto comenzamos la carrera. Me coloqué en última posición para no estorbar. El primer aperitivo, una gran rampa. Veo que el grupo reduce la velocidad y me siento con fuerzas. Adelanto a la mitad, erróneamente, y ahora estoy en medio del pelotón. Un derroche de energías que noté al llegar a la cumbre. Empecé a tener una sensación horrible de no sentir ninguna parte del cuerpo. Y esto acababa de empezar.



Vídeo cortesía de mi amigo Francisco Fernández (pacoxxi), mi BLOGGER PATER, culpable en grandísima medida de que estéis leyendo este blog.

En el descenso apreté un poco pero controlando la bajada para no recaer en mis dolencias rotulianas. Al finalizar la primera vuelta, a media subida, dudaba en si continuar o no. Aflojé la marcha y terminé este segundo ascenso con las mismas sensaciones de falta de energías. Vuelta a bajar y ahora soy el farolillo rojo.

Tras la primera vuelta, no siento las piernas, ni nada (Imagen de pacoxxi)

En la tercera y cuarta vueltas me lo tomé con filosofía: o mantengo un ritmo suave o tendré que retirarme. No recuerdo si fue en la 3ª o 4ª, cuando ya fui doblado por la cabeza. Con las últimas unidades tenía un tira y afloja: en los ascensos los adelantaba y en los descensos era adelantado. Mis pulsaciones llegaban a 199, fruto de una falta de práctica deportiva bastante notoria.

Aunque ya os hablé de que andando se pierde tiempo, no tuve más remedio que hacerlo en los finales de la quinta y sexta vueltas. El viento apretaba con tal fuerza que la pérdida era mínima y había que bajar ese ritmo cardíaco tan endemoniado. Eso sí, algún que otro caracol lograba adelantarme en esta durísima rampa.

Qué precioso es ver esto... ¡Ahora, en el sofá! (Imagen de pacoxxi)

Al final, un tiempo de 28:02, que en 6,3 km da una media de 4:27 el kilómetro. En una carrera popular, esto supone estar en medio del pelotón aproximadamente. Pero en un cross, como ya imaginé, a estos ritmos eres de las últimas unidades. No conseguí ser el último, pero por muy poco. Luego me di cuenta de que, como era la última jornada del circuito de cross, sólo vinieron aquellos que optaban a la general. Pero, vamos, esto no es excusa para mi lamentable estado.

Sólo faltó la lluvia para que se hubieran unido todos los ingredientes y el desastre fuese total. El único factor favorable en esta carrera fue mi peso, que he logrado mantener en 55 kilos pese a este gran parón.

Pero…. Quien no juega a la lotería, nunca puede optar a premio (por eso no soy rico). Esta vez me tocó. Fijaos si soy malo, que de 2 veteranos que había llegué el tercero. Hablando ya en serio, en la categoría de veteranos éramos tres y, sorprendentemente, el tercero era éste que os da la lata a diario. Por tanto, tuve que sacar fuerzas de flaqueza para hacer el ascenso al podium.

El mundo al revés: los últimos serán los primeros

Carmen, la coordinadora de deportes de Fiñana, se mondaba de risa, de ver la posición tan lamentable conseguida y echándome fotos el personal a lo campeón. Voy a tener que empezar a jugar a la lotería, para poder comprar un local en el que meter tanto trofeo. ¡Ay, qué pena de vejez!

No me lo puedo creer

En definitiva, más contento que unas pascuas. No hubo jamón pero esa experiencia ya la tengo más que dominada. El sufrimiento mereció la pena al final. Ahora hay que ir pensando en ponerse las pilas para no llegar arrastrándome como una penosa lagartija.

A última hora, tras programar este post, recibo un correo de la organización del GPD de Granada, indicando que el próximo domingo hay una carrera en Albolote (Granada) de 10 km. Tenemos almuerzo con unos amigos pero... no sé, no sé...

¡NO TENEMOS REMEDIO!

 
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