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domingo, 25 de marzo de 2012

EL TWITERO GRACIOSO

twitter egg
Imagen de "Justinvl"

Había buscado un tuit escrito en árabe para hacerse el gracioso entre sus followers. Y lo encontró. Le faltó tiempo para apoderarse de él y lanzarlo, como si de su propio ingenio fuese obra. Rocambolesca jugada. Era un DM entre terroristas, colado por error al TL, indicando el lugar, fecha y hora del próximo atentado.

P.D. El texto anterior es un minirrelato que, si pasa el corte, presentaré en un concurso literario de relatos reales o de ficción. Quienes me seguís sabéis que, aparte de mi humor, me gusta de vez en cuando dar pinceladas de novela negra. ¿Me animáis a presentarlo o dejo abandonado el blog durante otros 6 meses?

martes, 22 de diciembre de 2009

MAÑANABUENA


Las Verdes entrenando por La Vega granadina

- Este año hay que correr con un gorro verde – dijo alguien del grupo.

¿Un gorro de verde? ¿Qué era eso? ¿Significaba que íbamos a hacer una excursión al Tirol o algo parecido?

Nada de eso. Se trataba de la “Mañanabuena”, una original combinación de deporte, celebración navideña y disfrute lúdico de la naturaleza por una Vega granadina, que esa mañana, si los elementos se congraciaban, podría estar cubierta con un manto nebuloso y frío. Un frío que se presiente con tan sólo otearlo.

Hace lustros que comenzó ese rito. En principio algo extraño y, tal vez, planeado contra corriente, en una mañana que adquiere una configuración distinta al resto de las mañanas del año. Una mañana que es el preludio de una noche que se torna mágica y familiar. Fría y misteriosa. Entrañable y nostálgica.

Una mañana en el que el ajetreo de las calles y plazas de los pueblos y ciudades se convierte en un saludo cálido y fraternal entre personas conocidas y no conocidas.

Con esa imagen en la retina, ese grupo de corredores, se imaginaba la población que iban dejando a sus espaldas, mientras avanzaban sigilosamente enfundados en sus mallas técnicas y resguardando sus manos con guantes oscuros. Tan sólo esos gorros verdes de Papa Noel hacían presagiar que nos encontrábamos ante el grupo que cada “Mañanabuena” surca bajo aquel manto nebuloso y frío un vasto territorio verde y precioso.

Mientras corrían gozosos, sabían que el pueblo del que partieron se estaba preparando para la madre de las fiestas familiares. Cada zancada, que hacía crepitar con estruendo las frías y secas hojas caídas del otoño, se conciliaba con el entorno, sin que importara no poder estar en ese momento plácidamente charlando en una de las muchas acogedoras tabernas de la localidad, que ya estaban disponiendo sus chimeneas de estruendosa llama para poder saborear junto a ella un polvorón de Antequera y una copa de Anís de Rute.

Pero ellos sabían que a cada paso dado tenían más cerca ese momento mágico en la calle Sacristía donde una generosa Carmela –madre de nuestro Compae Paco- nos ofrecería lo mejor de su despensa navideña.

Pero volvamos a los prolegómenos de la ruta de 15 kilómetros por la Vega. A ese momento mágico en el que, previamente a lanzarse a la fría Vega, estos corredores frente a una taza de humeante café se mezclan con los parroquianos en ese cálido bar situado a la entrada de la localidad.


La práctica totalidad del grupo tras su participación en la Media de Granada 2008

¡Verde que te quiero verde! –dijo el poeta en su momento.

Un color y un grupo en torno a esa tonalidad cromática. Verde por la cerveza, verde por el estado físico de muchos de sus integrantes, verde por los escasos tonos en las hojas de las alamedas de la Vega de Pinos Puente. ¡Verde, verde, verde…!

El frío invernal hace su aparición en la mañana del recién estrenado invierno. Poco a poco van llegando al punto anual de reunión para esta fría, pero al mismo tiempo, calurosa mañana.

- ¿Habéis desayunado?

- ¡Yo sí! ¡Ponme una copa de coñac que me quite el frío! ¿Me dejas el periódico? Seguro que han publicado, como el año pasado, dos cuentos de Navidad en el periódico Ideal, surgidos de dos grandísimos dueños de la letra y amos del arte de escribir.

Y sin abandonar los guantes que enfundan sus templadas manos, de un trago, el fuego apagado del alcohol penetra hasta el fondo de su estómago.

- ¿Cómo puedes? A mí me pones un café bien caliente y una tostada. Con mantequilla y mermelada. ¡Energía y un poco de grasa, que falta nos van a hacer! –replica otro de los agregados a esta verde cita que comienza a hacer historia.

Saludos y más saludos. El grupo va creciendo por minutos. Es momento de compartir charla y zancadas. Lejos quedan esos momentos de tensión en las competiciones; de sufrimiento en largas tiradas, series o entrenamientos; de alguna cerveza compartida…

Alguien rompe este armónico desorden y activa la alarma de la Mañanabuena:

- ¡Vamos, que nos vamos!

Una quincena de kilómetros les espera para soltar las preocupaciones acumuladas del año, para charlar de lo que pudo ser y no fue, del trabajo, de la familia, de los querubines que nos trajo el 2.009… Incluso de algún amor que se cruzó en el camino y tal como vino, se fue.

El vaho que exhalan sus bocas tras las primeras zancadas se pierde en décimas de segundo. Alguien se pone a la cabeza pero rápidamente le instan a que afloje el ritmo. No es momento de hostilidades sino de disfrutar de ésta, nuestra pasión y locura. El asfalto refleja el sonido de las pisadas y, a lo lejos, una difusa neblina permite vislumbrar algún solitario cortijo y ese mítico castaño que aún se mantiene en pie tras el transcurso incesante de décadas pasadas.

Unos lejanos ladridos simulan la escasa presencia vital de la fría estación.


El grupo de Las Verdes y agregados en la Media de Guadix 2008

Cuando entraron por las puertas, Carmela no prestó ni la más mínima atención al Compae. Y eso que el muy malandrín llevaba varios días sin pasar a verla. Y, por una vez, tampoco se volcó en José Antonio, buen amigo de su hijo desde tiempos inmemoriales. Aquella mañana, Carmela sólo tuvo ojos para Javi, que llegaba maltrecho, un poco escacharrado.

- Pero muchacho ¿qué te ha pasado?
- Un perro, señora, un perro, que comenzó ladrando muy de lejos y acabó dándonos una buena corrida...
- Y una pequeña mordida. Eso os pasa por bullas, fuguillas y acelerados –dijo Gregorio, bromeando ante la malla rota de Javi, percance más aparatoso que realmente peligroso.

Javi, sonriendo, le echó la culpa a un Antonio que, además de hincarse un coñac, venía con mono de Vega, pero éste no dejó pasar la oportunidad:

- Si es que Víctor es un provocador, señora Carmela.
- ¿Provocador? Con esa cara de angelito que tiene...

Y todos prorrumpieron en estentóreas carcajadas.

Las Verdes, un heterogéneo puñado de amigos que habían conseguido convertir una primigenia relación virtual en una verdadera amistad, real, material y perdurable, consolidándose como una peña a la que no mueve otro afán que el de disfrutar de una afición común: correr.

- Pero ¿y esto? ¡A esta criatura no le podemos dar un anís!

Onio acababa de entrar en la casa de Carmela, tirando de uno de esos carritos adaptados para quiénes gustan de conciliar la vida familiar con la deportiva.

- Al niño no, pero a mí... ¡id poniéndome una copita!

Y, tras él, asomaron la cabeza Mario, Javi, José Manuel, Jesús, Txomin, Cristian... aquello amenazaba con convertirse en el caótico camarote de los Hermanos Marx.

Entonces llegó una tronante voz desde la calle:

- ¡A ver! ¿Qué escándalo es éste? ¡Fuera y alto a la Guardia Civil todo el mundo!

Y allí estaban, Abel y Daniel, disfrazados del Duende Verde de los tebeos de Spiderman, invitando a todos los miembros de Las Verdes que habían participado en la Mañanabuena a ponerse el gorro preceptivo y a brindar por el año que se terminaba, repleto de grandes momentos atléticos para todos y, sobre todo, a levantar los vasos por el año entrante, cambio de década, umbral para una nueva época de entrenamientos, largas tiradas, series, exigentes carreras y desafíos al límite que, sin embargo, al calor del hogar de la casa de Carmela, no parecían tan terribles, ni mucho menos...

José Antonio Flores, Jesús Lens y Gregorio Toribio
(en orden alfabético por apellidos)

P.D. Este texto consta de 3x408 palabras: 3 bloques que han redactado los autores en un orden que no especifico y que han publicado hoy en sus respectivos blogs. Si nos lees a los 3, ¡seguro que averiguas quién comenzó, quien continuó y quién remató la faena! ¿Te atreves a lanzarte a la piscina? Sin miedo, que el agua está caliente.




Y por supuesto, FELIZ NAVIDAD 2009 desde Granada.

martes, 15 de septiembre de 2009

UNA CARRERA MUY ESPECIAL

(Imagen de "Pecia!")

Julio es un corredor muy experimentado. Hace poco sobrepasó los cuarenta años y disfruta yendo a las carreras. La última a la que se apuntó fue una Media Maratón a unos doscientos kilómetros de su ciudad. Como no está muy bien económicamente decidió ir solo, sin su esposa. El sábado dormiría en su lugar de destino, correría el domingo y regresaría a casa por la tarde.

Es la versión oficial de los hechos. Pero realmente, lo que Julio pretendía era pasar esos dos días junto a su amante. Tenía todo muy bien calculado: la inscripción reservada con tiempo de antelación, su cita ya concertada y el plan para no levantar sospechas. No pensaba correr, evidentemente, y pondría como excusa una pequeña lesión en el gemelo allá por el kilómetro 3 ya que su nombre no aparecería en las clasificaciones.

Fue un fin de semana maravilloso incluyendo cena íntima con “la otra”. El domingo se levantó bastante tarde, cuando ya la carrera habría alcanzado el ecuador. Tras el almuerzo volvieron a su ciudad y regresó a casa.

Al llegar al hogar su esposa le preguntó si había encontrado algún amigo en la carrera.

- ¡Qué va! ¡Había tantísima gente que no pude localizar a ninguno de los compañeros del club!

- ¿Y la carrera qué tal te fue? –continuó.

- Empecé muy bien pero en el kilómetro 3 sentí un tirón en el gemelo y tuve que abandonar – añadió siguiendo el plan urdido.

- Cariño, como estabas fuera y no ibas a correr estos dos días aquí, he aprovechado para lavar tus zapatillas.

Y efectivamente, la esposa de Julio había lavado el único par de zapatillas que tenía para correr.

domingo, 5 de abril de 2009

DENUNCIA: ESCLAVITUD ASIÁTICA FEMENINA EN EL SIGLO XXI

¡¡¡POR FAVOR, LEE HASTA EL FINAL!!!


Los bloggers no deberíamos permanecer impasibles ante hechos escandalosos. Podemos y debemos usar nuestros blogs para gritar unidos contra las injusticias sociales. Lo que os voy a contar no tiene ni pies ni cabeza y procuraré no meter la pata pero seguro que, como siempre, meteré las dos hasta el fondo.

La historia surrealista me ocurrió hace aproximadamente dos semanas escasas. Pensando en mis cosas, por la calle caminaba cuando observé que una joven de rasgos asiáticos salía por la puerta principal de la comisaría de policía. Bajo el brazo portaba un papel doblado que cayó al suelo justo antes de doblar la esquina. Como buen ciudadano me dirigí hasta ese lugar, recogí la hoja y giré la esquina en busca de la mujer. Lo extraño es que en esa calle no la pude divisar, ni había edificios donde pudiese haber entrado. Corrí hasta el final, mirada a izquierda y derecha, pero fracaso.

Recorrí de vuelta mis propios pasos pensando qué hacer. La hoja estaba impresa con caracteres asiáticos y, aunque voy dominando los idiomas como el noruego o incluso el polaco, de los orientales ni pajolera idea. ¿Qué habría allí escrito? ¿Sería una carta de amor? ¿O tal vez un documento con información confidencial? Me dirigí a la comisaría pero… ¡Oh, sorpresa! Estaba cerrada a cal y canto.

Los humanos a veces nos metemos en líos sin quererlo. Podría ser cualquier tontería el contenido del papel, o no. De regreso a mi hogar, casualmente pasé por un restaurante chino. Como pensé que podrían ayudarme entré. Estaba lleno a rebosar de gente. Pedí al camarero que me ayudase, por favor. Muy amable, me dijo que encantado y, tras echar un vistazo me indicó que no lo entendía porque era un idioma distinto al suyo. Pero, para alegría mía, sí que era comprensible para el cocinero. Éste me indicó que lo podría traducir pero un poco más tarde pues en la cocina lo reclamaban.

No me gusta la comida china pero… La intriga que ya tenía me obligó a quedarme a comer. Pedí unos rollitos de primavera y mientras los comía pensaba: ¡qué situación más absurda! Estoy comiendo en un chino, que no me gusta en absoluto, esperando a que alguien me traduzca un papel que quizás contenga simplemente la lista de la compra.

Tras la comida, como el cocinero aún no había terminado, pedí una copa de ron.

Diez minutos más tarde, el cocinero estaba de vuelta y traía hechos los deberes. Con bastantes faltas de ortografía había traducido en un folio el contenido que transmito a todos y todas vosotras:

DENUNCIA

Nuestros nombres son D e I (pongo esas iniciales pues mi ordenador carece de caracteres especiales orientales), dos hermanas gemelas nacidas en un país oriental. Nuestra vida fue un verdadero sufrimiento desde el mismísimo día de nacimiento hasta la actualidad. Arrancadas de nuestra madre, de la que ni tuvimos tiempo de poder despedirnos, sufrimos nuestra primera semana de vida en una habitación oscura junto con otras de nuestra especie.

Pocos días después fuimos vendidas por unos míseros 25 euros a un AMO europeo, grueso y alto, que no paraba de fumar largos puros. No éramos las únicas. Se trataba de un mercader de esclavas que, sin más miramiento, no dudaba en cerrar su negocio vendiéndonos por 60 euros. Nos mostraba ante posibles compradores una y otra vez. Estuvimos allí unos 7 días hasta que pasamos a un nuevo dueño.

Era bajito, delgado y vivía en un piso relativamente cómodo. Nuestros primeros días con él fueron algo duros, pero no tanto como llegaron a serlo después. No nos alimentaba prácticamente nada, dándonos muy de vez en cuando una crema de color blanquecino que, tanto mi hermana como yo, odiábamos. Fíjese que ya tenemos seis años y apenas hemos crecido…

Muy pronto empezó nuestro calvario. Casi todos los días nos llevaba a trabajar al campo y cada vez aún más duro. Nos golpeaba constantemente. De nuestros ojos podían salir lágrimas pero no se inmutaba. Seguía haciéndonos sufrir sin descanso. Esto era el devenir del día a día de nuestra arrastrada vida. Podía llover a mares, tener que soportar un frío invernal inmenso, nevar, padecer un calor asfixiante pero no había ni un mínimo miramiento humano de misericordia hacia nosotras.

Al principio teníamos la “suerte” de poder asearnos de vez en cuando. Pero para agravar la situación, metido de lleno en múltiples asuntos, nuestro DUEÑO y SEÑOR olvidó mantenernos aseadas y no le importaba nuestro aspecto pestilente que en bastantes ocasiones presentábamos.

Algunos días nos llevó a la escuela. Pero, lejos de estar sentadas en una silla, nos depositaba en un lugar, ocultas ante los ojos de los niños y niñas de la clase. Poco pudimos aprender pues nuestra asistencia al colegio fue efímera.

Tan sólo podemos hablar a favor de este maltratador en el sentido de que, en ningún momento fuimos forzadas sexualmente. ¡¡¡Lo único que ya nos hubiese faltado!!! A veces se ausentaba de la vivienda durante dos o más días. No dudaba en dejarnos encerradas en una habitación, a oscuras, cerrada a cal y canto.

Durante estos tres últimos meses nuestra vida ha cambiado radicalmente. Dejó la empresa en la que nos explotaba trabajando, dedicándose a actividades cada vez más extrañas, y tuvimos por fin un pequeño descanso. Eso sí, una vez al mes nos sacaba y nos llevaba a un CAMPO DE CONCENTRACIÓN donde podíamos encontrar a otras, como nosotras, del mismo país y de otras diferentes nacionalidades. Eran muchos los AMOS que se juntaban aquellos días con sus esclavas. Se enorgullecían miserablemente ante los demás de la buena adquisición que habían hecho comprándonos por precios más o menos diferentes. Incluso algunas mujeres también eran AMAS de otras sufridoras como nosotras. Charlaban antes de hacernos sufrir y cuando se ponían de acuerdo nos lanzaban a todas al mismo tiempo a trabajar más duro que nunca, sin la más mínima consideración por darnos un pequeño descanso. Cada uno de esos días había más y más gente en dicho campo.

Hemos intentado escapar de esta cárcel y mala vida a la que nos tiene acostumbradas a llevar amargamente. Sabemos que no está bien pedirlo pero deseamos que ponga fin a nuestras vidas ya que no tenemos la suficiente fuerza como para quitárnoslas nosotras mismas. Está mal pedirlo pero, ojalá compre a otras dos y nos deje descansar para el resto de nuestra existencia.

Es la denuncia que ponemos ante las autoridades, para que este TIRANO, MALTRATADOR y ABUSADOR DE FÉMINAS sea perseguido allá donde vaya.

¡¡¡TODOS Y TODAS CORRIENDO TRAS ÉL!!!

Firmado


ASICS DERECHA y ASICS IZQUIERDA

(Las zapatillas de Gregorio Toribio, El Blogredor)

Tras leer el papel, me quedé como el ron: ¡¡¡pálido, pálido, pálido!!!

Perdonad que me encuentre tan mal. Hoy es domingo en plena Semana Santa y no tengo más remedio que perderme durante un tiempo. Me iré a La Rioja y Pamplona y visitaré más de un monasterio, para tratar de olvidar este triste relato que os acabo de contar. Beberé y beberé de los vinos autóctonos hasta lograr quitar de mi mente estos hechos que me han llegado muy profundos al alma.

¡¡¡Cuidaos y aprovechad para ser felices sin mí!!!

jueves, 4 de diciembre de 2008

LA COSA SE PONE NEGRA

Algunos bloggers que no paran de inventar, lanzaron a la blogsfera el reto de escribir un relato de 200 palabras exactamente, con trasfondo de novela negra. Dicho relato se incluiría en el blog http://blognovelpol.blogia.com/. Éste, que pica en retos que se le propongan aunque no tenga las suficientes cualidades, allá que se lanzó a la aventura. Y así fue, envié este "microrelato" al susodicho blog y ha sido publicado. Aunque difiere demasiado de la temática del mío propio, ahí os lo dejo a ver qué opináis. Absténganse de leer de noche o junto a pequeños.

(Imagen de "fluzo")


EL CANGURO

Se dirigió hacia él. Con manos sudorosas fue aproximándose poco a poco, para no despertar la mínima sospecha. Su mirada, firme, se clavó sobre su cuello. No sabía por qué pero tenía que hacerlo. En su mano derecha, George empuñaba un afilado machete. Estaba ya muy cerca e iba a responder a esa interna llamada. ¡Mátalo, mátalo, mátalo…! Pero, ¿por qué? Sólo era un niño que jugaba con un pequeño canguro de peluche gris, con un lacito rojo.

Amelie, la vecina del piso superior, le había pedido que se quedara con su pequeño mientras se acercaba a la panadería de la esquina. George, amable como siempre, se ofreció encantado. Ahora estaba allí, a sus espaldas, a solas con él.

No necesitó más de un minuto para segar una vida. Clavó el anacarado machete con una frialdad de mente asesina. El brillante metal penetró con una facilidad pasmosa. ¿Por qué lo he hecho? Se repetía George sin cesar.

De repente, despertó. Había sido un mal sueño. Se dirigió a la cocina, abrió la nevera y sacó un refresco para humedecer su seca boca. Al fondo, en el suelo, había un pequeño canguro de peluche gris, con un lacito rojo.
 
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