
(Imagen de Daquella manera)
Las cabezas, a veces, no están demasiado bien. Hoy me he dado cuenta de que así es. Resulta que llevaba en la mano derecha las llaves del coche y en la izquierda dos bolsas: una de basura para echar al contenedor y otra con unos destornilladores.
Me acerco al contenedor y mi cerebro, de inteligencia sublime, me dice que tenga cuidado con las llaves, no vaya a echarlas a donde no se debe. Con gran concentración, levanto la compuerta del contenedor con mi mano derecha sujetando las llaves fuertemente para no cometer el error garrafal. Una vez efectuada esta operación libero mi mano izquierda de la carga que llevaba encima.
¡¡¡¡Upssss!!!! ¡¡¡¡Los destornilladores!!!! Seguro que ahora os estáis “destornillando” de risa.
Menos mal que uno está bastante ágil y… abrimos de nuevo el contenedor, me apoyo con las manos en la superficie superior, me impulso (uno que no es muy alto…) y mi vientre ya está sobre el borde del contenedor. ¡Nunca pensé que me vería en una de éstas! Recapitulando, hete ahí que me encuentro con las patas mirando al cielo y el cuerpo metido rebuscando entre residuos. Para mejorar la situación escucho una vocecita que dice: ¡CADA COSA A SU SITIO!
¿Quién se pone ahora rebatir la frasecita? ¡Si es que lleva razón! Con la mala forma que llevamos este verano estamos hechos una piltrafilla. Para ser positivo, como soy algo desordenado, me lo tomo como un cumplido: por una vez coloco CADA COSA EN SU SITIO.
Me acerco al contenedor y mi cerebro, de inteligencia sublime, me dice que tenga cuidado con las llaves, no vaya a echarlas a donde no se debe. Con gran concentración, levanto la compuerta del contenedor con mi mano derecha sujetando las llaves fuertemente para no cometer el error garrafal. Una vez efectuada esta operación libero mi mano izquierda de la carga que llevaba encima.
¡¡¡¡Upssss!!!! ¡¡¡¡Los destornilladores!!!! Seguro que ahora os estáis “destornillando” de risa.
Menos mal que uno está bastante ágil y… abrimos de nuevo el contenedor, me apoyo con las manos en la superficie superior, me impulso (uno que no es muy alto…) y mi vientre ya está sobre el borde del contenedor. ¡Nunca pensé que me vería en una de éstas! Recapitulando, hete ahí que me encuentro con las patas mirando al cielo y el cuerpo metido rebuscando entre residuos. Para mejorar la situación escucho una vocecita que dice: ¡CADA COSA A SU SITIO!
¿Quién se pone ahora rebatir la frasecita? ¡Si es que lleva razón! Con la mala forma que llevamos este verano estamos hechos una piltrafilla. Para ser positivo, como soy algo desordenado, me lo tomo como un cumplido: por una vez coloco CADA COSA EN SU SITIO.






