Cuando llegas a los 40-45 años, adquieres la madurez en eso del sentido común. Pero hay otros sentidos de los que van perdiendo facultades. La vista comienza a fallar. Muchos y muchas de las personas que se encuentran en ese tramo ya tienen que empezar a usar gafas para leer y alejar el periódico más allá de los 40 centímetros para poder entender algo.
A mí no me ha llegado todavía esa fase a tal grado. Sin embargo, con respecto al sentido del oído, no puedo decir lo mismo. Percibo que no oigo bastante bien. A veces tienen que repetirme las cosas más de una vez para enterarme de lo que dicen. ¿Y cuando dan el disparo de salida en una carrera? Me doy cuenta del comienzo porque la gente empieza a moverse.
- Estás enfermo con tanta carrera y esto de Internet –alguien me repite constantemente.
- Por favor, por escrito, que no oigo.
- ¡Es que eres maniático! Estás con tus diversiones en la cabeza y no nos haces ni caso.
- ¿Que soy muy simpático? ¿Que hacen muchas calores y si quiero la cerveza en un gran vaso?
El problema está en que este defecto auditivo parece que es algo relativo.
- ¡Vaya carrera que has hecho! ¡Me encanta lo que escribes en el blog!
¿Ves tú? ¡¡¡Eso lo oigo a la primera!!!
Esto es lo que llaman los psicólogos “DISCRIMINACIÓN AUDITIVA POSITIVA”. Vayáis a pensar que esto se logra con facilidad. ¡Requiere, como toda práctica deportiva, su entrenamiento!
Bueno, dejadme vuestra opinión por escrito… ¡¡¡QUE NO OIGO MUY BIEN!!!