Tres días después de la pasada carrera de Granada, leo la crónica que hace Javi en el blog de Las Verdes y se queda uno estupefacto de comprobar a lo que pueden llegar algunas personas. Son casos atípicos que manchan la limpieza y la deportividad con la que se supone que deben celebrarse estas fiestas deportivas.
Quiero extrapolar este caso a la vida cotidiana. Hay personas que su único fin es hacer el mal a alguien. Suelen ser inteligentes, frías y calculadoras. La norma común es que tienen unos celos y envidia de aquellos y aquellas que son más inteligentes, más simpáticos, o más agradables. Para hacerles daño a éstos, suelen rodearse de otros necios, más moldeables, haciendo prácticas rozando el sectarismo.
¿Quién no ha conocido en su familia, trabajo o vecindad a uno de estos energúmenos?
Quiero extrapolar este caso a la vida cotidiana. Hay personas que su único fin es hacer el mal a alguien. Suelen ser inteligentes, frías y calculadoras. La norma común es que tienen unos celos y envidia de aquellos y aquellas que son más inteligentes, más simpáticos, o más agradables. Para hacerles daño a éstos, suelen rodearse de otros necios, más moldeables, haciendo prácticas rozando el sectarismo.
¿Quién no ha conocido en su familia, trabajo o vecindad a uno de estos energúmenos?
Pon un indeseable cerca de ti.
¡Verás qué bonita es la vida!
¡Verás qué bonita es la vida!






