Pasó el caluroso verano, volvimos al trabajo, llegó el otoño y qué mejor para celebrarlo si no es con uno de esos, mis humildes poemas. Espero que os guste:
disfruto de la visión:
me encanta el panorama.
¡Algo al fin cambió!
Hojas por el suelo,
de uno y mil colores,
ahondan mi recuerdo
de años anteriores.
Revivo aquellos tiempos
contemplando las flores.
Son viejos anhelos,
de épocas mejores.
- Déjese de idioteces
y arregle este revuelo.
¡Recoja los papeles
tirados por el suelo!
Se lo dije mil veces:
¡Póngase al trabajo,
que se lo pide su jefe
o lo mando al paro!
¡Que guarrada de oficina!
Nada más entrar otoño,
el desorden aquí prima
y por el suelo, los folios.
No se lo repito, Alberto.
Aunque le encante el otoño,
recoja las hojas, presto,
o va usted a la calle, ¡c…ño!









