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viernes, 23 de enero de 2009

CELEBRANDO SAN ANTÓN EN GUADIX

Hace poco recibimos una llamada de unos amigos de Guadix para invitarnos a celebrar la tradicional fiesta de San Antón. Como ahora no podemos salir mucho durante dos meses, aceptamos con bastante agrado el que se acordasen de nosotros.

Mi mujer, que nunca quiere ir de visita sin llevar nada, me pidió que preparase unos bocaditos de hojaldre. ¡Si a mí me encanta que vengan a mi casa con las manos vacías! ¡Con la compañía me basta! Pues a las 7 y media de la mañana, conectando el horno y a preparar los aperitivos: saladitos rellenos de jamón y queso, de paté a la pimienta y de atún con tomate. Con las tiras sobrantes unas trencillas dulces. Ahí os dejo la foto para que insalivéis, que el pobre Pávlov está más olvidado que mis inscripciones en carreras.

(Pssssssssss un truco para hombres ahora que no nos oyen "ellas": NUNCA DEMUESTRES TUS HABILIDADES. Hacedme caso)

Por culpa de hacer esto fui regañado por la multitud: ¡¡¡Gregorio, la próxima no nos traigas esto. Nos traes un barreño como una bañera de grande!!!

Al mediodía ya estábamos en su casa para saborear un buen almuerzo con estupenda y magnífica compañía. ¿Qué había de comer? Como son lectores de mi blog y ya habían leído esto y también esto otro, los jamones los escondieron en el sótano de la casa, dentro de la caja fuerte del búnker que tienen para casos de emergencia nuclear. Quise escuchar una frase que le dijo nuestro anfitrión (Antonio) a su esposa (Carmen) por lo “bajini”:

- ¡¡¡A Gregorio, el cerdo ni olerlo!!!

En la mesa, lo poco de color rosado que se podía observar eran las servilletas y un excelente vino que nos ofrecieron.

(Menos mal que uno tiene recursos para situaciones de emergencia...)

Bueno, vamos al tema, que me voy por las ramas. Es típico en esta zona celebrar la festividad de San Antón degustando manitas de CERDO con salsa. Lo que no sabían es que a mí, lo que más me gusta del marrano, es la mano. Me puse como un cochino hinchándome de extremidades de extremidades guarreriles. (No me he equivocado tecleando: es que son eso mismo). Eso sí, es cierto que es un poco guarro cogerlas con las manos… ¡¡¡Pero había tenedores!!!

Prohibido terminantemente hacer el chiste malo...
¡Qué¡ ¿Uno de su especie comiendo manos de la misma?

¿Que si nos reímos? Pues todo lo que pudimos. Como dice Carmen…. “Si no fuera por estos raticos y los que pasamos en el water...”

(Conjunto de posibles víctimas de no poder comer jamón por culpa de mi presencia)

Por la tarde noche encendimos una hoguera y tuvimos barbacoa. No pudimos quedarnos mucho tiempo porque eran horas intempestivas y tuvimos que decir a los colegas: “Cada cerdo a su pocilga”.

El martes haré un artículo más extenso sobre esta visita, porque me juego el tipo si no lo hago y no me vuelven a invitar.

¿A que no sabéis de qué versarán los cuaversos de bitácora del miércoles próximo? Será la entrega número 12+1. ¡Que haya suerte! Yo no me aCuERDO.

 
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