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viernes, 26 de junio de 2009

ANTIDISTURBIOS

(Imagen de "RunzeWind")

Cuando dan el disparo de salida en una carrera de aficionados, durante los primeros kilómetros cuesta horrores el adelantar pues la aglomeración de gente que se forma dificulta el progreso hacia adelante.

El otro día, casualmente, un compañero de trabajo me dio la solución.

Estábamos en la sala de profesores dos compañeras y yo, cuando se presenta un maestro y nos muestra una pequeña salamanquesa en su mano diciendo:

- ¡Mirad lo que me he encontrado en el patio!

En menos de dos décimas de segundo una de ellas estaba en el rincón de la sala de profesores y la otra, subida en lo alto de una silla.

Imaginad si llega a aparecer con una araña, un ratón, una culebra….

¿Por qué en las manifestaciones los cuerpos de seguridad usan bolas de goma, mangueras con agua a presión o gases lacrimógenos. El peligro de accidentes es muy grande. Propongo que para estos efectivos se les dote de un kit ecológico que contenga: ratones, culebras, sapos, arañas, salamanquesas, cucarachas…

A mí con que me muestren un perro es más que suficiente para que desaparezca.

Seguro que la efectividad es mucho mayor y así liberamos un poco el caos que se produce en la sala de urgencias de los hospitales.

jueves, 23 de octubre de 2008

¡HAY QUE SER TORERO!

Libélula

Las mujeres tienen unas ciertas propiedades magnéticas para atraer hacia sí mismas a los animales. Será por eso por lo que nos tienen a los hombres, los más animales de este planeta, a sus pies.

¿De qué va este blogger hoy, que cada vez desvaría más?

En casa, me dice mi mujer:

- ¡Mira, una salamanquesa! ¡Mátala!
- Las salamanquesas se alimentan de mosquitos. Así que es mejor dejarla vivir –replico yo.

En la casa de la playa también observa:

- ¡Una cucaracha, una cucaracha! ¡Mátala!
- Las cucarachas reciclan la basura. Son los animales más ecológicos de nuestro entorno.

En el colegio, en un recreo, una compañera me avisa alarmada:

- ¡Tengo una araña enorme en mi clase! ¡Les tengo pánico! ¿Por qué no la matas?
- Déjala, que con su tela atrapa mosquitos, avispas y demás insectos molestos.

Otro día, la otra compañera de su ciclo se acerca corriendo a mí:

- ¡Gregorio, Gregorio! ¡Una libélula más grande que un helicóptero en mi clase! ¿Por qué no la matas?

En ese momento salgo a toda velocidad hacia mi clase y regreso al patio. La compañera, entusiasmada con mi predisposición a la captura, está atenta a mi vuelta para ver qué arma de destrucción masiva he ido a buscar. Pero su cara se torna a estupefacción cuando se percata de que no traigo en las manos una granada, ni una ametralladora, sino mi cámara de fotos. Ahí os dejo la instantánea de la preciosidad de “bicho”.

- Pero, ¿no me la matas?
- Nada, nada. Es una preciosidad y la vamos a dejar vivir.

Al momento entra otro compañero en su clase, abre la ventana y libera a la libélula.

Todas las mujeres están encantadas por mi “amor” hacia los animales y lo ecologista que soy.

- ¿Ecologista yo? ¿Por qué creéis que salgo todos los días a entrenar? Para salir huyendo de cualquier bicho viviente que se me acerque y de toda mujer que me pida cometer un acto sanguinario.



 
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