domingo, 11 de noviembre de 2007

I Carrera de Fondo "La Hispanidad" en Santa Fe (Granada)

Era un domingo, 5 de noviembre de 2007, que amaneció con un sol radiante y una temperatura inusual para la época. Mari Carmen, mi fiel sufridora acompañante de pruebas deportivas, con cámara en mano, se dispuso a tomar instantáneas del momento. En quince minutos nos encontrábamos en Santa Fe, localidad cercana a Granada capital. Nos dirigimos al estadio de atletismo y se encontraba congregado un centenar de atletas madrugadores, algunos con los ojos un tanto delatores de no haber dormido muy bien. Recogí mi chip, el que nos ponemos para que nos controlen el tiempo, y saludé a algunas amistades que últimamente he hecho gracias a esta afición al atletismo de fondo. Unos estiramientos, cuatro saludos más y solo faltaban diez minutos para la salida. Más de 400 atletas estaban ya preparados para una “corta carrera” de un poco más de 10 kms. Dos vueltas de calentamiento, pulsómetro en marcha y… a esperar el disparo de salida. Se nos pidió un minuto de silencio por la reciente muerte de un atleta, al que se respondió con absoluto respeto y… ¡¡¡Comienza la carrera!!!

(Mis últimos metros antes de la retirada)

A los 100 metros pasamos por las alfombrillas que detectan nuestro chip pero…. un aparato, no sé cuál, se encuentra sobre la pista y tenemos que saltarlo los que íbamos por la calle 1. Ante el pequeño salto siento una molestia en el gemelo izquierdo; algunos empujones para colocarnos bien y… lanzados a por esos más de 10.000 metros que nos faltan. Mi pulsómetro va marcando 182 pulsaciones en el primer kilómetro, cifra bastante elevada pero normal en mí. A los dos kilómetros hay grandísimos/as atletas que se nos pierden en el horizonte y la sensación de sed da señales. Siguiendo esta serpiente multicolor no me percato de que están dando botellines de agua y me paso dos metros. Vuelvo, recojo un botellín, bebo un pequeño trago y lo paso a alguien que me ha dicho: ¿me pasas agua? En carrera todos somos amigos/as hasta que faltan 100 metros para el final. Tras una larga y bonita avenida desde la que hay que regresar, podemos ahora ver a los que nos preceden. ¡Un ritmo vertiginoso! Ahora nos adentramos en el centro de Santa Fe, pasamos por su plaza y vemos su iglesia. Bajo uno de sus cuatro arcos, emblemas de Santa Fe, a algunos nos viene a la memoria un pasaje de la historia: Critóbal Colón se encuentra con la Reina Isabel la Católica. Faltan 100 metros para llegar a finalizar la primera vuelta al circuito (hay que dar dos) y llevamos 5 km recorridos. Mi gemelo me avisa y me impide continuar. La marca iba siendo bastante buena (por debajo de 4 minutos el kilómetro) pero hay que abandonar.

Soy el primero que recibe un masaje en mi dolorida pierna, recojo unos regalos (camiseta) y al menos disfruto con ver la llegada de todos; nunca he visto en directo quiénes son los ganadores. El grupo en el que yo estaba entra en las posiciones 80 a 90 aproximadamente. Tomo fotos de la llegada de algunos nuevos amigos y les explico “mi desgracia”.

Compramos unos piononos (dulces típicos de Santa Fe) y vuelta a casa. Nos tomaremos unos días de descanso y... a entrenar, que pronto habrá otra oportunidad de disfrutar con el deporte.


Pero, claro, esto es una de las más de 400 historias que se podrían contar.





(Las féminas dieron la talla, como siempre)

1 comentario:

Mabel Angelica Lovera Lucena dijo...

De verdad que participar de alguna actividad deportiva siempre ha sido gratificante para mi, de manera muy particular puedo contar que en el tiempo de preparación previa surgen muchas dudas y dentro de cierta incertidumbre, una expectativa llena de emoción crece. Para tener una idea es como cuando un cantante por primera vez sube al escenario y siente un pánico terrible, pero luego se va soltando y da un gran show.

 
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