jueves, 1 de mayo de 2008

Rubikmanía o el arte de la no velocidad

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Pues queramos o no, hemos de rendirnos ante la evidencia: la velocidad no es lo nuestro. Por muchos entrenamientos, restricciones en la alimentación, abandono al 99 por ciento del tabaco y alcohol, nunca estaremos entre los guepardos del atletismo. Y tampoco es el objetivo, evidentemente. La dotación genética que tenemos no es la adecuada y somos conscientes de ello. Lo peor sería no aceptarlo y llegar a posibles traumas. La carrera ya la hicimos (la de Magisterio, je, je). Ahora es el momento de hacer otras "carreras" pero sin prisa. Sobre todo ahora que las cosas se ponen duras por parte de la DGT y va a sancionar con toda severidad a aquellos que se pasan (lo cual comparto totalmente: quien quiera correr que se pague un circuito privado y pise el acelerador hasta donde le alcance la pierna o las manos en los F1).

Corremos por la mañana para no llegar tarde al trabajo, corremos al mediodía para preparar la comida a los cachorros (que ya pasan de los 15 años), corremos al Centro Guadalinfo para coger ordenador libre, corremos por la tarde (el entrenamiento vespertino), y corremos a preparar la cena antes de que llegue la dama de su gimnasia deportiva o la baby de la banda de música. Corremos comiendo para ver el Cifras y Letras y corremos a acostarnos para ver si nos dormimos pronto. Y ya no decimos nada si esa tarde nos toca impartir curso de Informática a los colegas docentes.

Correr, correr, correr.

Está tan metida la palabra en el cerebro que el día que no lo hacemos en alguno de sus sentidos nos encontramos vacíos.

El otro día, en clase, me llevé el Cubo de Rubik, al cual están enganchados algunos de mis alumnos/as. Para variar me pidieron que corriera para resolverlo. Ya veis el resultado: corremos, corremos, corremos. ¡Pero nunca ganaremos! Ni falta que hace.

9 comentarios:

Grimo runner dijo...

Pues yo hoy solo he corrido donde me gusta correr en mi circuito por el monte, adios a las prisas por un día, y en ello estoy. Un abrazo.

David Rodriguez Roures dijo...

Que bárbaro lo del cubo,alguna vez lo ha intentado pero debo de ser de mente corta jeje,yo no lo consigo.
Es el ritmo de vida de hoy en día y muy difícil de cambiar,un saludo.

Gregorio Toribio Álvarez dijo...

Grimo, a mí también me gusta la montaña para correr pero casi no la practico porque ya me dijeron que aunque ganas forma, pierdes velocidad.

David, lo del cubo no es por mente corta. Eso es porque no te has puesto en serio e investigado cómo resolverlo.

Saludos

Tormenta. dijo...

Ui el tema del cubo, recuerdo hace muchos años de pqueña que quitba las pegatinas y jejje así decía que lo había acabado,(Era muy tramposa)pero por fin un día lo conseguí,y fíjate, cuando menos le di importancia,por sorpresa,ea!estaba hecho...
Me gustó el post, mucho!
ya lo ves,aquí me tienes enganchá!
besos,majo!.

Luzcecil dijo...

Eso de vivir a las carreras es cada vez lo más normal... se ha vuelto creo yo una obsesión, sin duda hay retomar la calma y disfrutar los instantes.

He visto que eres maestro, yo tambien doy clases a unos chicos ya mayorcitos lo cual me complica la existencia a veces, no me creen que yo les pueda enseñar algo... jajaja

Saludos desde este lado del mundo!!

Gregorio Toribio Álvarez dijo...

Tormenta, ¡si es que no podemos pasar a veces sin el autoengaño; ya desde pequeños empezamos!

Luzcecil, un saludo. Mi hijo estudia arquitectura y, por supuesto, ya no le podemos enseñar nada: ¡¡¡¡lo saben todo!!!!.

Salu2

María dijo...

Muchas gracias por tu visita a mi blog y por dejar tu huella.

Tienes un blog que me encanta y sobre todo lo que has escrito en este post, porque me he sentido identificada ya que me paso el día corriendo jajaja, vivimos en la era de la velocidad, deprisa para un lado deprisa para otro, siempre deprisa.

Saludos.

Luzcecil dijo...

Ya lo creo lo de tu hijo, jajaja, justo doy clases en la universidad en arquitectura. No es que lo arquitectos lo sepamos todo, casi todo!!!

Saludos

Mónica...Cine Cuentos. dijo...

Hola que bueno lo del cubo. Una sola vez lo pude sacar. ¡Una sola vez! y nunca más... o sea que fue... casualidad :(


Bsss. Me gustó tu blog y conocete. Nos vemos.

 
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