viernes, 6 de noviembre de 2009

¿QUIÉN DIJO HAMBRE?


(Imagen de "mstibbetts")

El otro día, escuchando la radio, narraron una anécdota que quiero compartir con vosotros/as.

Una joven le contaba a la locutora que, tras las vacaciones de verano, se dirigía en autobús a Madrid para comenzar sus estudios universitarios. Las madres, que velan por sus criaturas, le preparó un montón de comida, la cual introdujo en la maleta.

Después de una hora de viaje la Guardia Civil detuvo el autobús y pidió al chófer que abriese el maletero. Introdujeron un perro para que olfatease los equipajes y detectar la posible presencia de drogas. El perro comenzó a ladrar muy nervioso cuando se acercó a determinada maleta.

- ¿Quién es el dueño una maleta roja? –preguntó el agente al grupo de pasajeros.

La estudiante, que ya se imaginaba que el perro se iba a poner nervioso al llegar a su maleta, replicó:

- ¿Una maleta roja con una franja amarilla?

-¡No, una maleta roja! –aseveró el guardia mientras los ladridos del perro se hacían cada vez más notorios.

-¡Entonces….!

El guardia volvió a bajar y segundos después estaba de regreso.

-¡Sí, baje, baje! ¡Es una maleta roja con una franja amarilla!

Una vez junto a su maleta, procedieron a abrirla. El perro ladraba conforme iban sacando los tupper de lentejas, cocido, potaje de alubias… Hasta que sacaron el recipiente que contenía las chuletas de cerdo y el perro se aceleró bruscamente intentando acercarse a la comida. Le preguntaron el motivo de llevar tanta comida y la muchacha dio la explicación.

Tras la inspección rigurosa y visto lo visto, el guardia concluyó:

-¡Señorita, como usted estudie tanto como come, en dos días termina la carrera!

13 comentarios:

Dani dijo...

Jajajaja, pobrecillo el perro, debía tener más hambre........

¿Quién no ha echado mano del tapper de su madre para comerse un buen potaje? Ay, D.Gregorio, es que hoy en día es muyyyy difícil que se cocine bien y en condiciones.

¿Dónde se han quedado los platos de toda la vida? Ñam. Pásese usté por mi blog, que le voy a poner los dientes largos (hablando del comer...).

Un abrazo.

SONIA dijo...

Jajajaja, el maravilloso mundo de las madres, las abuelas y los tupper. Menos mal que tengo un buen cocinero en casa y no tengo que echar mano de ellos. Por cierto, pobre animal, tenía un hambre canina!!

Un saludo!

ALVARO RUIZ dijo...

Es lo que tienen las mamas de los/las estudientes, luego viene esos perros y son los que engordan ,un abrazo

Juanito dijo...

Que bueno....yo pensaba que la historia terminaría con los guardias civiles confiscando la comida por ser pruebas de alguna historia rara...jejejej, un saludo.

CarLitros dijo...

Madres....

Paco dijo...

Si es la de la foto ya entiendo porque la paro el guardia...

Paco Montoro dijo...

Me acuerdo de los paquetes de comida que me mandaba mi madre, cuando hacía la mili en los madriles...un abrazo

Quique dijo...

Las madres son así....la mia cada vez que se iba de viaje me dejaba la nevera repleta de zampa....como si no fuera a vlover en 1 año....

Un saludo
Quique

joselop44 dijo...

jajaja ¡Benditas madres! jajaja
Un abrazo

carla dijo...

A ver si le dan de comer al perro...jajja

Gregorio Toribio Álvarez dijo...

Dani: yo tenía la suerte de que en mi casa, el cocinero era yo. Ahora tengo tal jaleo montado que Arguiñano está en busca y captura.

Sonia: los cocineros cuando se ponen...

Alvaro Ruiz: es que las madres cocinan de muerte. Los perros lo huelen a kilómetros.

Juanito: ya hubiese sido el colmo. No tienen muy buen sueldo pero como para eso...

CarLitros: lo malo es que sólo hay una.

Paco: no se puede dejar pasar esa mercancía así como así.

Paco Montoro: yo no tuve paquetes para la mili porque me escapé. (Y conste que no fue corriendo)

Quique: pues ahora nos toca a nosotros ir haciendo eso cuando los niños crecen y se van a estudiar fuera.

Joselop44: desde que nacemos ya empiezan a darnos comida. Y si pueden, hasta la muerte nos darán.

Carla: el perro comerá después, como todo ser humano, cuando termine el trabajito.

A79 dijo...

En una ocasión me pararon en un control, con perros detectores de droga y todo eso. ¡ Estaba ac....ongojado !

Uno de los perros revisó mi coche y... ¡ nada de nada ! ¡Ufffff!

Revisó el coche de al lado (una familia con dos niños) y el perro no salía. Todos nerviosos. Al fin, salió el susodicho perro. Y... ¡ nada !
¿ Nada ?, se había "papeao" los dos bocatas de chorizo de los niños.

Unos reían, otros lloraban, otros suspiraban. El perro se relamía.

Saludos.

Gregorio Toribio Álvarez dijo...

A79: Casualmente, el sábado por la mañana íbamos desde Fiñana a Granada y en el llano de Diezma nos pararon en un control. Me acordé de la anécdota que narras y me eché las manos a la cabeza al pensar que llevábamos unos filetes empanados en el maletero. (Lo de las manos a la cabeza, en sentido figurado, ¡faltaría!).

MAÑANA TENGO MOVIDA GORDA EN LOS DOS BLOGS. ¿QUIÉN VA A VENIR?

 
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